Introduce los parámetros de tu zona y obtendrás un índice orientativo de riesgo (0-100) con recomendaciones específicas. No sustituye los avisos oficiales de Protección Civil ni AEMET.
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El índice combina cinco factores que la hidrología de avenidas trata como los dominantes, pero no pesan igual. Los dos primeros son geométricos y no cambian: una vez construida la casa, la distancia al cauce y la altura sobre él están fijadas, y son los que más determinan el resultado. Los otros tres varían con el episodio.
Altura sobre el cauce. Es el factor más determinante de todos. La lámina de agua de una avenida ordinaria rara vez supera los dos o tres metros sobre el cauce en un valle abierto, y cada metro de cota gana margen de forma no lineal. Un sótano o un bajo por debajo de la rasante está en la categoría de riesgo alto casi con independencia del resto.
Distancia al cauce. La normativa española reserva los primeros cinco metros desde la orilla como zona de servidumbre y los cien primeros como zona de policía, donde cualquier obra necesita autorización de la confederación hidrográfica. No es una línea de seguridad, es un aviso: la llanura de inundación de un río puede tener cientos de metros.
Lluvia esperada. Lo que provoca la avenida no es el total del episodio sino la intensidad: cien litros en veinticuatro horas se infiltran en buena parte, y los mismos cien litros en dos horas van casi enteros al cauce. En las cuencas mediterráneas pequeñas el tiempo de respuesta se mide en minutos, y de ahí que las DANA produzcan crecidas súbitas.
Tipo de suelo y urbanización. Un suelo sellado por asfalto convierte en escorrentía entre el 70 y el 95 % de lo que cae, frente al 10 o 20 % de un terreno forestal. Urbanizar una cuenca sin obra de drenaje multiplica el caudal punta sin que haya llovido más.
Cuando se dice que una zona es inundable con un periodo de retorno de 100 años no se está diciendo que ocurra una vez por siglo. Se está diciendo que cada año tiene una probabilidad del 1 % de que ocurra, y esa probabilidad no se gasta: si pasó el año pasado, este año sigue siendo del 1 %. Sobre una hipoteca de treinta años, la probabilidad acumulada de sufrir al menos una avenida de periodo de retorno 100 es del 26 %, que es una cifra bastante distinta de la intuición de «una vez cada cien años».
| Periodo de retorno | Probabilidad anual | En 30 años | Uso habitual en España |
|---|---|---|---|
| 10 años | 10 % | 96 % | Drenaje urbano, imbornales |
| 50 años | 2 % | 45 % | Obras de paso menores |
| 100 años | 1 % | 26 % | Zona de flujo preferente, SNCZI |
| 500 años | 0,2 % | 6 % | Zona inundable en cartografía oficial |
Es orientativo por construcción, y hay tres cosas que quedan fuera de su alcance. La primera, la capacidad real del drenaje: un colector bien dimensionado cambia por completo el resultado en una calle concreta. La segunda, la gestión de los embalses aguas arriba, que puede laminar una punta o, si ya están llenos, no poder hacerlo. La tercera, la saturación previa del suelo: la misma lluvia sobre terreno empapado por las semanas anteriores produce mucha más escorrentía, y ese es justo el mecanismo que agravó a la borrasca Domingos tres días después de Ciarán.
La cartografía de zonas inundables de España está publicada en el Sistema Nacional de Cartografía de Zonas Inundables del Ministerio para la Transición Ecológica, con las manchas de inundación para periodos de retorno de 10, 100 y 500 años consultables por dirección. El nivel de los ríos en tiempo real lo publican los sistemas SAIH de cada confederación hidrográfica. Los avisos los emite AEMET y las órdenes de evacuación Protección Civil. En un episodio en curso, el número es el 112, y la regla que salva más vidas es la más simple: no cruzar nunca un tramo inundado, ni a pie ni en coche. Treinta centímetros de agua en movimiento bastan para arrastrar un turismo.