Detector de tormentas en tiempo real basado en la red ciudadana Blitzortung. Cada destello amarillo es un rayo detectado en los últimos segundos.
Un rayo es una antena de kilómetros que emite un pulso de radio en frecuencias muy bajas, lo que los especialistas llaman un sferic. Ese pulso viaja miles de kilómetros siguiendo la curvatura de la Tierra, y ahí está el truco: no hace falta ver la tormenta para detectarla. La red Blitzortung es un proyecto de voluntarios con estaciones caseras cuyos relojes van sincronizados por GPS. Cuando varias reciben el mismo pulso, la diferencia de milésimas entre las horas de llegada basta para triangular el punto de impacto, igual que hace el GPS al revés. Hacen falta del orden de media docena de estaciones para fijar una descarga con precisión.
De ahí se siguen dos consecuencias prácticas. La primera es que la precisión depende de cuántas estaciones haya cerca: sobre la península, con buena densidad, el error típico es de unos pocos kilómetros; en el borde de la cobertura o sobre el océano puede ser de decenas. La segunda es que el recuento es un mínimo, no un total: la red ve bien los rayos nube-tierra, que son los potentes, y se le escapa buena parte de las descargas internas de la nube, que son mucho más débiles en esas frecuencias. Una tormenta activa siempre produce más descargas de las que aparecen en el mapa.
No hace falta mapa para eso, basta contar. La luz llega al instante y el sonido tarda unos tres segundos por kilómetro, así que si entre el destello y el trueno pasan nueve segundos, el rayo cayó a unos tres kilómetros. Y de ahí sale la regla de seguridad que recomiendan los servicios meteorológicos, conocida como 30/30:
Si entre el destello y el trueno pasan menos de 30 segundos, la tormenta está a menos de diez kilómetros y ya puede alcanzarte: hay que entrar en un edificio o en un coche con el techo cerrado. Y hay que esperar 30 minutos desde el último trueno antes de volver a salir, porque la fase final de una tormenta sigue descargando cuando ya parece que ha pasado y los rayos de esa fase caen más lejos del núcleo.
Lo que no protege: un árbol, un porche abierto, una sombrilla, una cumbre, un tendido, el agua. Lo que sí: un edificio con instalación eléctrica y fontanería, o un vehículo metálico cerrado, que funciona como jaula de Faraday.
Porque es una red de voluntarios y no una infraestructura oficial. Si en una zona hay pocas estaciones encendidas, las descargas de ese sector no se localizan aunque estén ocurriendo, y si el enlace de datos se cae el mapa se queda en blanco unos minutos. Un mapa sin destellos significa «la red no está detectando nada ahora mismo», no «no hay tormentas». Para el aviso oficial manda siempre el radar y los avisos de AEMET.